lunes 10 de diciembre de 2007

Conociendo los Vinos, algunas Cepas Tintas y Blancas



Cepas Tintas:


Cabernet Sauvignon: huele a pimienta negra, a berries, a chocolate, tabaco y canela. En la boca es, por lo general, un vino de cuerpo y taninos que se sienten. Su acidez es algo más alta si se le compara con el Merlot o el Carmenère chileno..

Carmenère: huele a frutillas, a chocolate, a moras maduras. En la boca sus taninos por lo general son suaves y su acidez es más baja si se le compara con el referente habitual del Cabernet Sauvignon. Por lo mismo es un vino amable, abordable en el corto plazo lo que no excluye que los exponentes más concentrados (y sobre todo mezclados con Cabernet Sauvignon) tengan un interesante potencial de guarda.

Merlot: Ciruelas, moras, chocolate, guindas maduras, algo de clavo de olor. Esos y muchos otros descriptores más se asocian a esta encantadora cepa. En la boca quizás no tenga la potencia del Cabernet Sauvignon, pero sus taninos más suaves y su menor acidez lo hacen ser un tinto más amable, más abordable.

Cepas Blancas:

Sauvignon Blanc: Los descriptores aromáticos más usuales son las hierbas, los cítricos, las manzanas verdes, el "pipí" de gato, los espárragos, los pimentones verdes o la pólvora. En la boca se caracteriza por su acidez que, en los mejores ejemplos, es una bomba de frescura; en los peores, un martirio.

Chardonnay: Desde lima y limón y notas minerales, pasando por piñas, manzanas verdes y rojas, hasta duraznos maduros, peras extra maduras, mangos y muchos otros etcéteras.

Riesling: primero que nada flores, ciertos toques cítricos y cherry en sus exponentes más jóvenes. A medida que pasa el tiempo, el Riesling adquiere unas notas a petróleo realmente intrigantes. En estilos dulces, miel de abejas, manjar, caramelo y también ese toque de petróleo propio de la evolución de este gloriosa variedad blanca.